Cuando era niño, Papa estaba sin trabajo, pero camino a la escuela pasaba por una tienda de juguetes y veía un cohete a escala, brillante, nueva, costaba caro, lo veía imposible, pero dije: “algún día ese cohete será mío”, mi padre me decía, “solo debes esforzarte”, estudie mucho, saque buenas notas, trabaje, pero al crecer, el interés cambio. Ya adulto pase un día por aquella tienda y vi. el mismo juguete y como ganaba mucho dinero fui, la compre, y me dije: “lo logre”.

Participación en la 8º Versión del Concurso de Cuentos Breves

“Santiago en 100 Palabras”